Ríos: cruzar el archivo Lorca
Una de las primeras imágenes del tránsito que encontramos en Federico García Lorca es previa al ser humano. Se trata de la entidad del agua, que lleva implícita la posibilidad de movimiento y circulación constantes y una resistencia a ser contenida. Puede adquirir diversas formas. «Es lo mismo río que surtidor», dice el poeta en una suite. También puede ser manantial o fuente, cambiar de arroyo a acequia, de afluente a mar, de estanque a vaso.
Hay un rumor acuático en el viaje vital de Lorca hacia una suerte de «ciudad deseo». Atraviesa los espacios del poeta, a veces es su propio cuerpo el que los experimenta. El agua, símbolo de comienzo desde los presocráticos, es indisociable del lugar de nacimiento de Lorca. El poeta da sus primeros pasos en un espacio «besado de humedad», siendo consciente desde muy temprano de esa circulación acuática. El agua atraviesa su obra formando parte de un catálogo de imágenes de tránsito, que se engrosa mientras él camina junto a acequias y fuentes, cruza ríos o mares.
«Ríos (Cruzar el Archivo Lorca)» es una exposición construida en torno a la relación de Lorca y el agua (en diferentes densidades, tonalidades, velocidades y ritmos), que parte y finaliza en Granada, y que pasa por Madrid, Barcelona, Nueva York, La Habana, Buenos Aires y Montevideo. La exposición despliega el Archivo Lorca en seis secciones como si fuera un diario, en el que sirven de guía los rastros acuáticos de los documentos lorquianos, sus márgenes, aperturas, desbordamientos, ocultaciones, malezas, lugares y tiempos que emergen, permean, cambian su morfología y acompañan a Lorca marcando un ritmo acuático como una pulsión.
La muestra propone una interpretación del archivo, resultado de una manera de recorrerlo y «reorganizarlo», que trasciende la idea de almacenamiento, colección, acumulación o la de un lugar habitado por objetos fijos, ordenados, clasificados e inamovibles. La simbología del río, entendido aquí como una espiral que es al mismo tiempo nacimiento, curso y mar, permite establecer paralelismos con el archivo y sus temporalidades, y sirve como herramienta para trabajar con él, así como una vía para repensarlo. En efecto, el Archivo Lorca atraviesa lugares, contextos, imágenes o textos, siendo simultáneamente origen y destino, e incorpora un tiempo incontenible que contiene otros. Como el río, el archivo es un conductor que transmite, canaliza y comunica diferentes agentes, permitiendo la circulación de información y posibilitando interacciones entre autores que trabajan en un contexto contemporáneo y el pasado próximo, a la vez que se entrecruzan con la experiencia del visitante. Los documentos, que surgen de lo que se puede denominar un «estado-clasificación», se acompañan ahora de las piezas artísticas de los «archivos» e intervenciones realizadas ex profeso por Lucía Bayón, Javi Cruz-Andrés Izquierdo, Carlos Irijalba, Alex Reynolds y María Salgado, así como de los ensayos del catálogo de la exposición. Estos pasillos que cruzan el archivo devienen entonces en un mar que «baila por la playa», en palabras de Lorca.
FUENTE
