Versión modificada: «Revisando el contexto».
La economía europea experimentó un crecimiento del 2,5% en el último trimestre del año, superando las expectativas de los analistas. Este aumento se debe en gran medida al incremento en las exportaciones de Alemania, que ha logrado expandir su presencia en mercados emergentes como China e India.
Por otro lado, países como España e Italia han mostrado un crecimiento más moderado, con tasas del 1,8% y 1,2% respectivamente. A pesar de esto, se espera que continúen recuperándose en los próximos meses gracias a las reformas estructurales implementadas.
En cuanto al desempleo, la tasa en la Eurozona se ha reducido al 8,5%, alcanzando su nivel más bajo desde la crisis financiera de 2008. Sin embargo, persisten las desigualdades entre los países miembros, con Grecia y Portugal aún enfrentando altas tasas de desempleo juvenil.
En términos de inflación, se ha mantenido estable en torno al 1,5%, lo que ha permitido al Banco Central Europeo mantener su política monetaria expansiva. Se espera que esta situación se mantenga en el corto plazo, aunque existen riesgos relacionados con la incertidumbre geopolítica y la posible escalada de conflictos comerciales a nivel mundial.
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